Maria Bullrich Incursionando en la vida: El Pescador

viernes, 28 de marzo de 2008

El Pescador


Puede parecer largo. Son sólo 5 minutos. Vale la pena leerlo. Es un cuento muy lindo que nos hace reflexionar. Me encantó y por eso quiero compartirlo.

Un banquero norteamericano estaba en el muelle de un pueblo caribeño, cuando llegó un botecito con un solo pecador.

Dentro del bote había varios atunes amarillos de buen tamaño.

El norteamericano elogió al pescador por la calidad del pescado y le preguntó cuánto tiempo le había tomado pescarlos..

El pescador respondió que sólo un rato.

El norteamericano le preguntó por qué no permanecía más tiempo y sacaba más pescado...

El pescador dijo que él tenía lo suficiente para satisfacer las necesidades inmediatas de su familia.

El norteamericano le preguntó qué hacía con el resto de su tiempo...

El pescador dijo: "Duermo hasta tarde, pesco un poco, juego con mis hijos, hago siesta con mi señora, caigo todas las noches al pueblo donde tomo vino y toco guitarra con mis amigos. Tengo una vida agradable y ocupada."

El norteamericano respondió: "Soy de Harvard y podría ayudarte. Deberías gastar más tiempo en la pesca y, con los ingresos, comprar un bote más grande, con los ingresos del bote más grande podrías comprar más botes; eventualmente tendrías una flota de botes pesqueros. En vez de vender el pescado a un intermediario lo podrías hacer directamente a un procesador y, eventualmente, abrir tu propia procesadora. Deberías controlar la producción, el procesamiento y la distribución. Deberías salir de este pueblo e irte a la Capital, donde manejarías tu empresa en expansión."

El pescador preguntó:

- ¿Pero cuánto tiempo tardaría todo eso...?"

A lo cual respondió el norte americano.

- "Entre 15 y 20 años."

- "Y luego qué.", preguntó el pescador.

El norteamericano se rió y dijo que esa era la mejor parte.

- "Cuando llegue la hora deberías vender las acciones de tu empresa al público. Te volverás rico... tendrás millones!!."

- "Millones... ¿y luego qué?."

- "Luego te puedes retirar. Te mudas a un pueblito en la costa donde puedas dormir hasta tarde, pescar un poco, jugar con tus hijos, hacer siesta con tu mujer, caer todas las noches al pueblo donde tomas vino y tocas guitarra con tus amigos."

El pecador respondió:

- "¿¿¿¿Y acaso eso no es lo que ya tengo????."

¡Cuantas vidas desperdiciadas buscando lograr una felicidad que ya se tiene pero que muchas veces no vemos! La verdadera felicidad consiste en amar lo que tenemos, sin lamentarnos por lo que nos falta.

¡LA FELICIDAD ES UN TRAYECTO, NO UN DESTINO!

1 comentario:

Anónimo dijo...

Que cierto!!!!
Mi familia y yo un dia nos pusimos a debatir y llegamos a la misma conclusion. Moraleja, empezamos una vida distinta, con distintas prioridades y disfrutar del momento y no de lo que vendra....
Y que felices que somos!!